Carmen  Georges Bizet                                              Sinopsis   Operamania.com

 

Ruggero Raimondi canta Votre toast

Si hay una ópera en el mundo que goza de fama universal, esa es "Carmen". Basada en una novela de Prosper Merimée, llevó a la fama a Georges Bizet , un  joven compositor ganador de muchos premios, pero que apenas llegó a disfrutar de ese éxito que le llevó a la fama internacional,  debido a su muerte tres meses después del estreno, aumentando así ese mito del compositor que fallece sin saber del tremendo éxito de la ópera (u obra) que le llevase al "estrellato".

El estreno se produjo en la Ópera Cómica de París a principios de marzo de 1.875 y no tuvo una gran acogida. Tres meses después fallecía, a los 36 años, el compositor cuyo único "éxito" hasta ese momento fue "Les pêcheurs de perles".

 La ópera se puede representar mediante una combinación de diálogos y fragmentos musicales o todo musicado gracias a la labor de E. Guiraud que reemplazó los diálogos por recitativos para el  estreno de Carmen en Viena

La ópera se inicia con el preludio, uno de los más conocidos por su gran popularidad alcanzada 

Acto I

 Los soldados observan de forma curiosa a la gente que va pasando por la plaza mientras que esperan el próximo cambio de guardia. Llega Micaela buscando a Don José a lo que Moralès y el resto de soldados le indican que no está en la compañía pero que llegará en el siguiente turno para, después,  pedirle que espere junto a ellos a lo que ella responde que volverá cuando se produzca el cambio ("Je reviendrai quand la garde montante va remplacer la garde descendant"). Se produce el cambio de guardia  mientras que, en escena, se observa a todos los niños imitando el cambio  con gran interés. Cuando la nueva guardia está incorporada, Moralès, antes de partir, le dice a Don José que una joven preguntaba por él y, tras describirla, Don Jose sabe que es Micaela, la joven huérfana que su madre acogió.

Tras la salida de las mujeres que trabajan en la fábrica de tabacos, al lado del cuartel del regimiento, se produce el "fatal " encuentro entre Don José y Carmen, una joven gitana que tenía a todos detrás de ella. La habanera "L'amour est un oiseau rebelle" es un canto de amor rebelde y que queda resumido,  casi leit-motiv de toda la ópera, en ese célebre " Si tu ne m'aimes pas, je t'aime;si je t'aime, prends garde a toi" (si no me quieres, te quiero; si te quiero, ten cuidado de ti mismo). Don José "pasa" del revuelo causado por la joven; ésta se acerca a su mesa y le lanza una flor a él, sólo es el inicio del embrujo que lo llevará "por el camino de la desventura".

 Una vez entradas todas las mujeres en la fabrica tras finalizar el descanso, Don José se queda solo hasta que llega Micaela e inician  un dúo lleno de cariño que llega a la culminación con ese "Ma mère,je la vois" ...."o souvenirs d'autrefoi" ("Mi madre, yo la veo...O recuerdos de otros tiempos"). De Carmen se suelen citar varios fragmentos que han alcanzado gran popularidad pero éste dúo es bastante bonito para aquél que se inicie en este mundo de la ópera. Cuando Micaela sale de la plaza y se queda Don José solo, se produce un gran alboroto en la fábrica de tabaco  y salen todas las cigarreras de la fábrica; un grupo echa la culpa a Manuelita y el otro ,¡como  no!, a Carmen. Una vez resuelto  el alboroto, el teniente Zuniga pregunta a Don José sobre los hechos qué han ocurrido  a lo que éste indica  que se produjo una pelea y una chica apareció con una x señalizada en  la cara, a la vez, que culpa a Carmen a lo que esta se defiende de forma burlona (Tra la la la....). Zuniga decide que la joven gitana  va a ir al calabozo y le pide a Don José para que la lleve al calabozo. Mientras que espera a recibir la orden deja solo a al brigadier junto a Carmen. La gitana trata de seducirlo ("Près de remparts de Seville"..."Cerca de las murallas de Sevilla") y él, en principio se niega...para después aceptar. Es el comienzo del fin de Don José: deja escapar a la joven gitana y acaba siendo encarcelado y degradado.

ACTO II

 Ha pasado ya un mes desde lo acontecido en el acto I y vemos a Carmen en la taberna de Lillas Pastia  disfrutando especialmente en esa noche junto a amigos puesto que esa noche es la del reencuentro con Don José. Con la llegada de Escamillo, un torero triunfador, se produce un "flechazo" mientras que él  canta ese célebre  "Votre toast" y su más popular "toréador en garde". Cuando termina de cantar esto último le pregunta a Carmen si la puede amar a lo que ella dice que sí pero que no sería respondido.

Una vez que han marchado los últimos invitados a la taberna, aparecen Le Dancaire y Le Remendado, dos contrabandistas, que le proponen a Carmen, Mercedes y Frasquita que colaboren con ellos ("Quand il s'agit de tromperie"...."Cuando se trata de embrollos") en un quinteto elaborado. Carmen, por su parte, decide no salir de viaje ya que, por esta vez, el amor debe estar por delante del deber. Al final acuerdan que se una al día siguiente a la banda y la tratan de convencer para que su amado se una a ellos  a lo que ella se niega.

Aparece Don José (Halte là!Qui va là! ,Dragons d'Alcala) y empieza una conversación entre ellos en los que Don José empieza a dar muestras de esos celos que son preámbulo de lo que sucederá en todo el tercer acto. Cuando ella está bailando para él se empieza a oír una  retreta a lo lejos que es atendida por Don José que quiere partir para unirse al grupo (recuerdo que había sido degradado y no era cuestión de seguir incumpliendo), lo que provoca un monumental enfado en la joven gitana. Ella apela ,entonces, a que él no la quiere y Don José, dolido por la aseveración, le obliga a oír sus sentimientos ("La fleur que tu m'avais jetée"... "la  flor que me tiraste"- ) pero ella sigue sin creerle y le insinúa que si él le amase de verdad la acompañaría allá donde fuera . Don José no está dispuesto a desertar y , cuando ya se despiden definitivamente, aparece Zuniga y ambos se enfrentan hasta que aparece el grupo de contrabandistas para separarlos. Cerradas las puertas de su regimiento, se queda junto a los contrabandistas y con Carmen ("comme c'est beau la vie errante"...) en un final exultante sobre la libertad.

Acto III (primer cuadro)

 La banda de contrabandistas llega a una montaña y se quedan descansando y dialogando. En un plano se encuentran Carmen, Mercedes y Frasquita tratando de ver su futuro en las cartas ("Mêlons,coupons) en un interesante trío. Mientras las dos ven un futuro feliz, Carmen sólo ve la muerte ("Carreau,pique,...La mort!..." Diamantes,picas,...la muerte), un presentimiento muy claro de su futuro.

 Marchan todos los contrabandistas dejando a Don José solo con las mercancías. Con la montaña vacía de contrabandistas, aparece Micaela para hablar con Don José pues sabe de que está en ese lugar...en un principio sólo tiene miedo ("Je dis que rien ne m'epouvante"...."Digo que nada me asusta") a la vez que pide valor al Señor ("vous me protégerez, Seigneur") ante este lugar salvaje...ante la mujer que ha destruido a su amado. Al fondo,  ve a una persona que dispara y se aleja con gritos desesperados ("j'ai peur,j'ai peur..."tengo miedo). Aparece Escamillo y, tras él, a Don José. En el transcurso de la conversación, Don José averigua que Escamillo está en ese sitio para ver a su amada...Carmen, lo que despierta los celos del desesperado José en un dúo desgarrador entre los dos rivales en el amor de la gitana. Cuando Don José está a punto de matar al torero, aparece Carmen con el resto de contrabandistas evitando que el hecho se produzca. Escamillo se lo agradece a los contrabandistas y les invita a verlo torear y ,ya de paso, reta a Don José para pelear ,de nuevo, por ella. Ya están a punto de marchar de la montaña cuando Le Remendado se da cuenta de que hay una mujer observándoles...era Micaela que aún no había marchado. Mientras Micaela trata de convencer a Don  José para que la siga, Carmen le insiste en que debe abandonar este trabajo porque no va con él. Don José, que ve en esta "sugerencia" el hecho también de abandonarla a ella y dejarle la vía libre a Escamillo, no acepta la marcha hasta que Micaela le comenta que su madre está  a punto de morir y no quiere hacerlo sin perdonarlo ( "Ta mère, helàs! Ta mère ...se meurt" ). Ambos parten, no sin antes Don José despedirse de Carmen con un terrorífico..."nos veremos". 

Acto III (segundo cuadro)

 En la escena se ve una plaza de toros y el ambiente de una corrida de toros ("A dos quartos!") en el que se encuentran Carmen, Mercedes, Frasquita hablando de la cercana presencia de Don José ya que no pudo ser arrestado por los hombres de Zuniga. En ese momento, se observa toda la parafernalia taurina  a través de ese popular "Les voici, voici la quadrille!" cantado por el coro , melodía que se había escuchado durante el preludio de la ópera y que se recupera en este momento para disfrute visual del espectador en un teatro. Escamillo y Carmen  aparecen en la plaza. Frasquita le recomienda que no permanezca en la plaza porque está cerca Don José pero ella no quiere evitarle . Llega el momento clave, el dúo final entre Don José y Carmen. Un dúo en dos partes donde Don José aparece en plan suplicante con intención de convencerla de que siga con él ("Ah, il est temps encore..." aún  queda tiempo) a lo que ella se niega una y otra vez ("jamais Carmen ne cédera...libre est née et libre elle mourra!"...Carmen no cederá jamás, nació libre  y libre morirá). Con la algarabía de la gente aplaudiendo al torero, Don José pasa al ataque  pese a las constantes negativas de ella y se muestra agresivo. Carmen, indignada ante la actitud de Don José, le tira el anillo que un día le regaló y éste la apuñala ante los nuevos gritos de alegría procedentes del interior de la plaza (recomendaría que se escuchase la música en ese momento tan feliz del torero porque  el tono ya es diferente, obviamente, más lúgubre). Al final, se observa a Don José con Carmen, muerta en el suelo, la gente saliendo de la plaza y encontrándose con el fatal cuadro mientras que el asesino clama angustiosamente ("Ma Carmen adorée!..." mi Carmen adorada)

 

Las mejores versiones discográficas de Carmen

(C) Fernando Cansado Martínez, 2003. fernando@operamania.com